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8/16/2008

Alma mía... debes saber

 

Alma mía…DEBES SABER

 

Debes saber dejar de sonreír

si la alegría se alejó

te queda solo la tristeza

y días de infelicidad.

Debes saber

que en ésta angustia

la dignidad hay salvar

aunque el dolor te sobrecoja

debes marchar y no volver.

Ruega al destino

que te abandona

por piedad

no me hagas sufrir.

Debes saber

fingir el llanto

y hundirlo en tu corazón.

Debes saber

a tiempo comprender

cuando el amor se retiro

marcharse con indiferencia

aunque en silencio sufras tú.

Debes saber

ahogar la pena

y enmascarar el gran dolor

y retener el odio oculto

si en un infierno vives tú.

Debes saber

quedar de hielo

si el rencor quema la pasión.

Debes saber

guardar el llanto…

(Canción de Charles Aznavour)

     

 

 
7/29/2008

Libertad...?

¿LIBERTAD, SOLEDAD O VACÍO?

 

Negábanse a remontar en poesía al vuelo

sus alas cansadas se abrazaban a su pecho

querían la caricia de flores en el lecho

oscuro y profundo del fresco suelo.

 

Cobarde su corazón también quería

dejar su latir en quietud sombría

en el nacer lánguido de la noche fría

en donde un silencio inevitable se tejía.

 

Y sus ojos que en otros tiempos veía

los azules cambiantes de un nuevo día

querían también cerrar sus párpados resecos

y descansar en la paz de un olvido seco.

 

Triste libertad se respiraba en el viento

¿Libertad era o era soledad o era vacío?

que buscaba en el seno del silente frío

dormir por siempre un amor tardío.

 Ana Guadalupe

Creative Commons License

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

 






7/22/2008

Tu llegada

TU LLEGADA

 

Pálida de melancolía tu llegada

con una sonrisa a medias saludó sobre mi hombro

un beso tuyo se inclinó a rozar mi mejilla

y mi piel a tu piel se acercó con asombro…

 

Me dijiste -tienes los ojos tristes

como el cielo cuando la lluvia está por desbordar

yo traigo el alma, descocida por la soledad

fingiendo ante la vida, mi infelicidad-

 

Te uniste a mi  fuertemente en un impulso

se fundieron entonces tu fragancia varonil a maderas

con la sombra perfumada de mis frustradas quimeras

que aun hacen temblar sin ritmo mi pulso.

 

Vienes también sabiendo lo que es que te dejen de amar

somos aguas transparentes en la misma corriente

que en este abrazo desean desahogar

las penas de amores en la profundidad del mar.

 

Somos esos dos que no se ocultan

detrás de un oscuro cristal

abrazados sin importarles que los vea la gente

que sepan que nuestras lágrimas saben a sal

pero llegada sea la hora nos miraremos de frente

 

Y quizá, solo quizá...

 

Dejaremos que tras un fuerte abrazo sin cobardía

se fundan no solo nuestros aromas

sino nuestros corazones un día

y se haga a la realidad ese beso, libre de melancolía.

 

Ana Guadalupe

Creative Commons License

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

 

       

 
7/18/2008

Dejaré...

 

 

Dejaré que tu silencio

que ayer me hizo tanto daño

sea hoy el bálsamo bendito

que cure esas heridas

y sabrás y sabré

que llegará a cubrir

mis recuerdos el olvido

y olvidaré.

 

Ana Guadalupe 

 
6/28/2008

Entre nosotros...

 

Entre nosotros…

 

Nuestros cuerpos en estrecho abrazo apasionados

en gemidos despiertan la tranquilidad silente

en la que mis ojos buscan dulcemente

posar su mirada en tu rostro, fascinados.

 

A pesar de esa fascinación arrobadora

vi como se refleja una sombra en los cristales del aire

que se abraza a tu espalda con delicado donaire

trayéndote remembranzas de otras caricias seductoras.

 

Mis labios sienten el sabor amargo de mis lágrimas

que resbalan por la tristeza consumidas

de saber que tu entrega es un latir de horas sostenidas

de momentos intactos de un recuerdo que sublimas.

 

Seré yo hoy la que de tu vida parta enamorada

llevándome en las manos las ilusiones vanas

de querer adorarte con el sol de las mañanas

y cobijarme con tu piel en la noche inmaculada.

 

Calla, entiendo perfectamente que de otra estás enamorado

que tu alma es desde su partida un templo deshabitado

¿Cómo no entenderlo?

si tu ausencia siento ya en el alma mía

y en mi corazón desconcertado .

 Ana Guadalupe

Creative Commons License

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons 

 
5/28/2008

Tormento

 

TORMENTO

 

Ella lleva la cuenta exacta

de los días que la ausencia de su amado

se hizo tempestad de angustia viviente

que trepida dolorosamente

en lo más hondo de su alma y su mente.

 

A cada día su mirada le engaña

cuando cree ver su silueta venir a su encuentro

y entre sus constantes devaneos

le parece escuchar al oído

el dulce sonido de su voz en un siseo.

 

Inclinando su rostro mirando al vacío

la pregunta en gritos desgarradores

se escapa errante de su garganta diciendo

¿En donde estás amor mío?

 

La respuesta se desliza sobre su piel de melancolía

y se hace el silencio escalofriante presentimiento

de abundantes lágrimas de sufrimiento

del vivir de una triste poesía.

 

Con el caer de la noche ella vuelve sobre sus pasos

caminando de puntillas en la penumbra durmiente

sosteniendo la razón de débiles lazos

le habla quedamente al ausente…

 

Amor mío ¡Mírame!

Estoy aquí desde hace mucho tiempo

conservo la ropa en la que respiro tu aroma

sobrevivo con tu recuerdo

que a cada pestañeo a mi vida se asoma.

 

Tú no sabes amor, las veces que yo desfallezco

cuando el dolor es inmenso y pienso

que tus párpados se han cerrado

y tus pasos caminan lentos

en un cielo eterno, de nubes de incienso.

 

Ana Guadalupe     

Creative Commons License

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons     

 
5/5/2008

A mi madre

  A MI MADRE   

 

Dichosos los días cuando despertaba

y te veía disponer la mesa aún de madrugada

para ofrecerme los sencillos manjares

hechos por tus manos abnegadas.

 Al irme a la escuela

me despedías con una sonrisa de luz

y con ese tierno beso que posabas en rostro

me bendecías con una oración

haciéndome en la frente la señal de la cruz.

Eran esos días en que tejías mis alegrías

escondiendo tus penas en el corazón

tu voz melodiosa regalabas al viento

y con una sonrisa cantabas tu alegre canción.

Los años pasaron…

cuando en casa me quedaba tarde trabajando

en silencio me estuviste acompañando

y aunque te rogaba que descansaras

respondías que te dejara, seguirme cuidando.

Fueron tantas las veces que te vi orando

frente al altar de la virgen que venerabas

en su honor su nombre me pusiste

¿Sería una coincidencia...?

un 12 de diciembre, fue el día que feneciste.

Tu amor me acompaña

desde la mañana hasta el anochecer

en ocasiones al estar durmiendo

tengo la fortuna de volverte a ver.

¡Cuánto me amaste!

Extraño la tibieza dulce de tus brazos

que me dejaba sentir tu corazón

en un cálido abrazo.

Madre, sin haberme engendrado

me entregaste a raudales

tu amor abnegado.

Madre de mi alma

¡Que Dios te colme de bendiciones!

que exalten los arcángeles tu amor materno

y las canciones de gloria divina

arrullen cariñosamente, tu sueño eterno.

Y... a ti, que me diste la vida

que en tu vientre me envolviste

y un día mi llanto oíste...

te diría:

que aprendí a esperar

con paciencia tu regreso

que el recuerdo

de aquella fotografía en blanco y negro

lo guardaré por siempre en mi memoria...

Estabas a las puertas de una iglesia

con un manto sobre tu cabeza

que dejaba ver tu belleza

radiante, altiva, misteriosa…

La luz suave de tu mirada buena

decía en el profundo silencio

que pensaste en mí cuando miraste

que en esa foto me enviabas ilusiones

de algún día estrechar fuertemente

 nuestros corazones.

Pido a Dios que te bendiga

soy madre y sé que no hay amor más puro

que una mujer pueda dar

y si no regresaste

fuertes motivos te tuvieron que atar.

Más, mira lo que es la vida...

tu retrato quedó grabado

en el rostro de mi hija

y en sus ojos tu mirada

es su mejor sortija.

Te diría:

que en buenas manos me dejaste

que desde siempre supe amarte

que eso es lo que ellas me enseñaron

con sus caricias en mi rostro

con esa cruz de amor, en mi frente.

Ana Guadalupe

Creative Commons License

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons