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AUSENCIA SILENTE
     
El canto del grillo en mi ventana
se escucha fuerte e indiferente
ante mi voluntad desmadejada e impotente
que como luz de vela levemente
al aire se mueve lentamente.
     
No sé si ese canto en las sombras adormece
el dolor que cada día amanece
en gotas de rocío esparcido
entre los párpados de mis ojos desvanecidos.
     
Mientras, los recuerdos ininterrumpidos
se desgajan al recordar tus palabras sin olvido
que como eco martillan en mi mente
cuando decías que me amabas inmensamente,
y sin embargo,
te mantienes en mi vida paradójicamente
desde hace tiempo, en una ausencia silente.
    
Podría decirte que de repente en el día se vislumbra
apenas una chispa de ilusión que alumbra
mi caminar que al terminar se derrumba
cuando mi alma naufraga en la penumbra.
     
Esa penumbra desconocida que transforma
mi soledad en insoportable vacío
que se extiende en mi piel en escalofrío
por la pena desnuda tiritante de frío.
     
Me pregunto si tú presientes
la suerte que tendrá mi amor que ya escarba
con la tristeza lánguida que me embarga
la tierra de esperanza inexistente.
     
No sé, no sé si tú lo presientes…
   
Ana Guadalupe

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