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SIEMPRE TÚ
He tenido el tiempo necesario
para que descansen mis pensamientos
que han dormido suficiente meciéndose
plácidamente en un mundo sin luz
en cuya levedad no se escuchan
los rítmicos latidos de la vida.
Un suave roce de tus recuerdos
abrió la puerta melancólicamente
a un infinito de voces conocidas
que fundieron en un sueño abisal
mi realidad y mi fantasía.
Sentí tus caricias aterciopeladas
deslizarse lentamente sobre mi cuerpo
hasta llegar a mis labios que liberaron tu nombre
en centello de aire que despertó mi sueño.
Recordé entonces tus ojos de mirada dulce
que se iba enredando entre mis brazos
y me iba incitando a abandonarme
a la locura deliciosa de tus deseos…
Hoy es un día como ayer,
en un pálido azul amanecer
mi desnudez se quiere cubrir
con la huella de tu paso, en mi existir.
Ana Guadalupe
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